• Ingrid Usuga

Trayecto interminable: Niña errante, de Rubén Mendoza

Actualizado: 10 de abr de 2019


Trayecto Interminable



“Angelita… solo una cosa. No dejes que te elijan, elegí vos."

-Gabriela, hermana de Ángela.



Cada tanto nos dejamos llevar por el ritmo de esta película según el estado de ánimo en el que se encuentre su adolescente protagonista, Ángela. Solo es a ella a quien realmente exploramos, a quien la cámara persigue: esa misma cámara se convierte en sus ojos, sus vivencias y sus sueños. Ángela es una jovencita que está atravesando una época en su vida que es de las más explosivas: pasar de niña a mujer; sumado esto a que su padre ha muerto y este suceso hace que se encuentre con sus tres hermanas medias mayores que ella, a quienes nunca había conocido. A diferencia de ellas, Ángela fue la única que tuvo la oportunidad de ser criada por su padre.


Niña errante (2019) es la más reciente obra del director Rubén Mendoza, en la que gran parte de su equipo técnico está compuesto por mujeres, con el que hizo una película en la que todo el tiempo vemos a una o varias mujeres en escena. Yo como mujer, me podría escudar en la vía fácil de decir que en esta cinta mostraron los cuerpos de mujeres desnudas y que es un acoso a nuestro cuerpo o que las están poniendo de subordinación frente a los hombres para verlas como objeto sexual, con la excusa de que como es cine, es arte y que por eso está bien que sea así. Pero, ¿cuál es la paranoia social con ver un cuerpo desnudo? ¿Todavía es impuro? ¿Es que nos tapamos los ojos al bañarnos y al mirarnos en un espejo?


Las mujeres de Niña errante parecieran estar desamparadas todo el tiempo que las vemos en pantalla, pareciera que los hombres en cada momento le hicieran “daño” a la imagen femenina y que, por esto, ninguno debería estar cerca a alguna de ellas. El machismo resuena en varios momentos de la narración con personajes morbosos y violentos, mientras que la imagen de las mujeres es muy adolorida y decepcionada de ellos. La línea narrativa de la película no es clara, se presta para múltiples apreciaciones que quedan en vacíos para el espectador. Además, el vínculo entre personaje y audiencia es débil porque carece de empatía en varios momentos. Aunque cabe resaltar que, el proceso de descubrimiento del mundo femenino de la protagonista Ángela se puede considerar valioso, porque nos cuestionamos con sus acciones y "sentimos" ese miedo a crecer y a enfrentarnos a un universo desconocido.

La película es un viaje de contrastes emocionales, es un juego de metáforas, y observamos evidentemente como se va dando la unión femenina entre las hermanas a medida de que pasan más tiempo juntas, aprendiéndose a conocer con nobleza a pesar de sus angustias personales.


Las jóvenes en la película y además, podría decirse que las de cualquier lugar, pueden carecer del acompañamiento masculino a nivel de comprensión y afecto, pero por eso, no quiere decir que ellas no puedan sobrevivir a sus propios retos y alcanzar sus propios objetivos; porque esto ya sería comenzar una discusión del supuesto "sexo más fuerte", cuando tanto hombres como mujeres cuentan con las mismas capacidades fisiológicas. Tampoco podemos tapar esta realidad refugiándonos en películas románticas y “perfectas” como las que ya estamos acostumbrados a ver. Está bien contar historias honestas, está bien que a muchos no les guste lo que ven porque al fin y al cabo el cine es una forma de expresión que busca mostrar historias que son auténticas desde la perspectiva del autor de ellas.


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Niña Errante

©Ingrid Úsuga

Crítica de cine y nadadora artística profesional

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