• Ingrid Usuga

Caprichos: Una mujer, de Camilo Medina y Daniel Paeres

Caprichos


“¿De qué huyes? si lo que llevas por dentro, te seguirá a donde vayas”

-Anónimo


Creer que el huir va a entregarle respuestas, va a sacarla de su desequilibrio emocional. Pensar que donde nadie la conoce podrá empezar de cero. Gabriela, la protagonista de Una mujer (2016) cree que esta es la manera de afrontar su vida y de confrontar su situación emocional. Esta joven, regresa a Bogotá luego de haberse ido por largo tiempo de su país. Al llegar, busca a su expareja para rehacer su vida junto a su hijo lejos de Colombia. Gabriela utiliza sus capacidades de manipulación sexual para manejar la situación alrededor de ella muchas veces egoístamente.

Este largometraje es la ópera prima de Camilo Medina y Daniel Paeres. Película que ha tenido grandes logros en festivales internacionales, obteniendo así el premio a mejor largometraje 2016 en el Festival Internacional de Cine de León, Guanajuato-México.  Increíblemente, esta película se hizo en 9 días con 1.000 dólares de presupuesto. El codirector Medina en una entrevista afirmaba que: “Quiero que esta producción sea un ejemplo inspirador para jóvenes realizadores que buscan hacer cine en Colombia”.



A pesar de sus graves errores técnicos de fotografía en cuanto a la iluminación, enfoque y continuidad, Una mujer se supera con la narración. La historia envuelve al espectador a querer seguir viendo, a querer descubrir cada personaje ya que desde el guion y actuación están muy bien desarrollados.

La película es polémica por el hecho de tener imágenes sexuales explícitas, además porque muestran a una mujer liberada de creencias religiosas, a una mujer que es caprichosa, que se acuesta con quien quiere y que no se detiene ante la norma social. Gabriela es solo uno de los ejemplos de la trasformación que ha tenido la mujer moderna. Es una joven que desecha a aquel que no tenga la fuerza capaz de seguirle sus pasos y su ritmo. Ella sabe muy bien de su poder innato de seducción que utiliza para alcanzar sus deseos. Solo queda una inquietud, ¿por qué entonces sufre tanto? Se supone que si es una mujer independiente, su fortaleza femenina debería medirse por su felicidad autónoma más allá que los amores tóxicos puedan causarle; pero el amor enfermizo en esta historia es ella misma, motivo por el que la vemos siempre marchita.

Al final lo que queda en Gabriela es insatisfacción y contradicciones personales, una búsqueda permanente de sí misma que no concluye cuando ruedan los créditos finales de este  filme que tiene la dignidad de no juzgar a su protagonista, sencillamente porque es, tan solo, una mujer como cualquiera de nosotras.


----------------

Una Mujer

©Ingrid Úsuga

Crítica de cine y nadadora artística profesional


6 vistas
  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon