• Ingrid Usuga

Explotación Femenina: El escándalo, de Jay Roach.

Explotación Femenina


“Eres sexy pero muy complicada”

- Nicole Kidman como Gretchen Carlson.

“Debes usar un vestido más corto” decía Roger Ailes (interpretado por John Lithgow) fundador, expresidente y director ejecutivo de Fox News en El escándalo (Bombshell, 2019), al encontrarse con una de las presentadoras en los pasillos del estudio. Sabemos desde ya que el ambiente que se respira ahí es el de la insinuación, el acoso sexual.


Megyn Kelly (una increíble e inconfundible Charlize Theron) inicia el filme con una magnífica presentación de los estudios de Fox, además, dentro de la descripción, resalta el “deber” de las mujeres con su vestuario, donde la importancia de mostrar las piernas para la televisión era prioridad; y el porqué de los escritorios transparentes. La película tiene una estética notable en la que vemos en algunos momentos como si fuéramos los espectadores de un noticiero, luego de un drama, luego de un documental. De esta forma ofrece muchas caras, lo que lo hace ser muy dinámica.


En El escándalo, el elenco protagónico estuvo conformado por tres hermosas y experimentadas actrices, Nicole Kidman (interpretando a Gretchen Carlson) fue la primera en denunciar el acoso sexual por parte de Roger Ailes; Margot Robbie que era Kayla Pospisil (un personaje ficticio, compuesto por varias de las víctimas); y la ya mencionada Charlize Theron como Megyn Kelly. A través de ellas, vivimos lo que muchas de las mujeres por muchos años tuvieron que vivir.

El guion de la película está basado en hechos reales. En el 2016 varias empleadas acusaron a Roger Ailes por acoso sexual. Este tipo de atosigamiento pudo ocurrir en esta gran empresa, pero todas las personas somos conscientes de que no sería el único escenario en el que podría suceder. Estoy segura de que pasa actualmente, no solo en programas de TV, sino en nuestra sociedad, donde la mujer es vista como un objeto, y tiene que ser linda, “buena” y obediente para poder “abrirse camino”, y donde las cosas se le pueden facilitar si entrega “algo”, si complace sexualmente o si se convierte en un juguete sexual.

En una entrevista reciente con Megyn Kelly, después de ver una de las escenas de la película dijo: “Perdónenme, pero yo vi esa escena y me parece que fue escrita por un hombre. Doug me dijo que si yo quitaría esa escena de la película si pudiera hacerlo y yo dije que no. Porque la verdad, yo miro mi vida hacia atrás, y cada momento, desde ese día en adelante, me hubiera gustado de verdad haber hecho más, aunque yo no tenía poder, aunque hubiera sido un movimiento suicida desde el punto de vista laboral. ¿Qué tal si yo hubiera dicho simplemente “al diablo con todo”, sabes, yo hubiera vuelto a trabajar como abogada, yo ni siquiera necesito tener una carrera en esta industria; que tal si yo me hubiera arrojado al fuego en ese entonces?, sabes, quizá eso no te hubiera pasado a ti”. Kelly se estaba refiriendo a una de las empleadas que vivió el acoso en carne y hueso.

El escándalo que se creó a nivel mundial tras darse a luz las declaraciones contra Roger, fue gracias a esas mujeres que dijeron ya no más, a pesar de perder un “montón” de oportunidades, a un precio indebido. También, hizo que otras mujeres se dieran cuenta de que para llegar a lo alto no necesitaban acostarse con su jefe. Sin embargo, de alguna u otra forma, las mujeres también aceptaron ser utilizadas, para no perder ya todo lo que habían escalado profesionalmente, así que se sometieron. Pero lo que es imperdonable, es que los hombres fueran conscientes de eso y se aprovecharan de su esfuerzo, abusando de su poder, dejándolas con la elección de subir más o no volver a trabajar.


La película es muy valiosa, porque no solo denuncia sucesos históricos, sino que tiene una vigencia actual relevante, pues la mentalidad patriarcal y machista se empieza a confrontar con una que muestra a la mujer dueña de sí. Las mujeres estamos constantemente acosadas, en cualquier espacio donde nos encontramos, y la película nos recuerda que sí es posible hablar, ser apoyadas y que esto se puede cambiar, sí y solo si nosotras damos de nuestra parte. Por eso, mi admiración para esas mujeres que fueron capaces de perderlo todo por dignidad. Una mujer empoderada, empodera a otras. Una mujer que sabe lo que vale y lo que merece, es el ejemplo para muchas otras que no se ven y no se dan cuenta del poder que tienen.


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©Ingrid Úsuga

Crítica de cine y nadadora artística profesional

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